PROYECCIONES COLOCAN A MÉXICO RUMBO A UN 2026 DE RÉCORD ECONÓMICO

México se prepara para iniciar 2026 con una serie de indicadores que apuntan a un desempeño económico sólido, impulsado por exportaciones históricas y un flujo constante de inversión extranjera. De acuerdo con las proyecciones del COMCE, el país podría experimentar un crecimiento moderado pero estable, acompañado de un tipo de cambio que se mantendría alrededor de los 19.1 pesos por dólar y una inflación que seguiría las tendencias globales de repunte mesurado. Estas previsiones refuerzan la percepción de que el país atraviesa un momento estratégico para consolidar su papel en los mercados internacionales.

El análisis también destaca la fortaleza mostrada en 2025, un año que está por cerrar con más de 43 mil millones de dólares en inversión extranjera directa. Para 2026, el organismo anticipa que los flujos se mantendrán entre los 40 y 45 mil millones de dólares, un nivel que refleja la confianza de inversionistas y empresas en las capacidades productivas y en el potencial de crecimiento de México. Parte de esta estabilidad se atribuye a la revisión del T-MEC, que se presenta como un elemento clave para fortalecer la certidumbre jurídica y atraer proyectos con mayor valor agregado.

Entre enero y septiembre de 2025, el país ya había captado más de 40 mil millones de dólares en inversión extranjera, lo que representó un incremento de 14.5 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Este avance responde tanto al comportamiento de sectores industriales como al interés creciente de empresas internacionales por instalar y expandir operaciones en territorio mexicano, aprovechando la cercanía con Estados Unidos y las oportunidades que ofrece el entorno regional.

El sector manufacturero continúa siendo un motor central, al concentrar más de un tercio de los flujos de inversión. A este rubro le siguen los servicios financieros y la industria de la construcción, que también han mostrado dinamismo y capacidad de adaptación. Dentro de la procedencia del capital, Estados Unidos se mantiene como el socio dominante al aportar casi 40 por ciento de la inversión, mientras que España destaca con una participación cercana al 14 por ciento, reforzando su presencia en proyectos de infraestructura y servicios.

Con este desempeño, México se posiciona ya como el quinto receptor global de inversión extranjera directa, un lugar que confirma su relevancia en el mapa económico internacional. Las expectativas para el próximo año apuntan a que sectores como el nearshoring, las cadenas de suministro regionales, la transición energética y la inteligencia artificial serán áreas decisivas para impulsar nuevos proyectos. Para aprovechar plenamente estas oportunidades, especialistas sugieren que será importante mantener una política industrial coherente con los objetivos de innovación, sostenibilidad y desarrollo equilibrado entre regiones, lo que permitiría consolidar un crecimiento más competitivo y duradero.