POLÉMICA INTERNACIONAL TRAS LA CORONACIÓN DE FÁTIMA BOSCH EN MISS UNIVERSO VEINTICINCO
La reciente edición setenta y cuatro de Miss Universo, desarrollada en territorio tailandés y que concluyó con la coronación de Fátima Bosch como la cuarta mexicana en obtener el título, continúa enfrentando una ola de cuestionamientos que no ha disminuido. La tensión creció con fuerza después de que las representantes de Indonesia y Ecuador hicieran públicos sus desacuerdos sobre el proceso y el resultado final, lo cual amplificó la percepción de que el certamen estuvo marcado por momentos de incertidumbre. Desde que se anunció a la ganadora, múltiples señales de inconformidad empezaron a circular entre participantes y seguidores en diversos países.
El ambiente posterior a la coronación cambió de manera notoria cuando Nadia Mejía Webb, Miss Ecuador, decidió utilizar sus redes sociales para comunicar el impacto emocional que le dejó la competencia. Aunque no ofreció detalles específicos sobre lo que originó su inconformidad, habló de dolor, dudas y reflexiones personales que surgieron a raíz del desenlace. En su mensaje expresó gratitud hacia su país y dejó entrever que la experiencia atravesó límites que superan la simple derrota en un concurso, recalcando que su compromiso y entrega fueron totales incluso en un momento que, según describió, quedó fuera de su control.
Paralelamente, Sanly Liuu, Miss Indonesia, adoptó una postura más contundente al manifestar que los días posteriores al evento habían sido abrumadores. En una publicación que generó amplio debate, agradeció directamente a Omar Harfouch, exintegrante del panel de jueces, por reconocer supuestas situaciones ocurridas detrás de cámaras que no habrían sido visibles para la mayoría de las concursantes. Ese gesto fue interpretado como apoyo a quienes denuncian irregularidades en la selección de semifinalistas y despertó dudas adicionales sobre la transparencia del proceso que antecedió a la gala final.
Las declaraciones de otras concursantes alimentaron aún más la controversia. Leonora Lysglimt Rodland, Miss Noruega, afirmó en una transmisión en vivo que la lista del Top Diez habría sido definida con anticipación y compartida internamente entre algunas participantes, asegurando que esa práctica generó disgusto dentro del grupo. Si bien no presentó pruebas que respaldaran sus palabras, sus comentarios impulsaron nuevas versiones sobre una presunta preselección interna. Al mismo tiempo, Brigitta Schaback, Miss Estonia, anunció su renuncia al título nacional debido a diferencias con la directiva local del certamen, aclarando que su decisión no estaba relacionada con la victoria de Bosch pero aun así contribuyó a la sensación de descontento general.
El debate ganó mayor fuerza cuando volvió a mencionarse la renuncia de Omar Harfouch como jurado. Harfouch había señalado días antes una falta de claridad en la etapa preliminar y acusó una aparente manipulación en la conformación del Top Treinta, atribuyéndola a un panel improvisado. Sus declaraciones, en las que calificó a la mexicana como falsa ganadora y anticipó la presentación de supuestas pruebas sobre vínculos comerciales entre el presidente de Miss Universo y la familia de Bosch, influyeron notablemente en el clima de escepticismo. La organización Miss Universo respondió rechazando cualquier irregularidad y advirtió que emprendería acciones legales por uso indebido del nombre o difusión de información falsa.
A pesar de la tensión que rodeó al evento, varias concursantes también expresaron su respaldo a la nueva Miss Universo. Stephany Abasali, Miss Venezuela, destacó en una entrevista que mantenía una relación de cercanía con Bosch y que incluso habían hablado de vacacionar juntas, subrayando su admiración por la mexicana. Por su parte, Inna Moll, Miss Chile, afirmó que Fátima era la candidata que apoyaba desde la etapa inicial y elogió su autenticidad en un ambiente que consideró complejo. De igual forma, Andrea Valero, Miss España y compañera de habitación de Bosch, celebró su triunfo y afirmó que la victoria de la mexicana le generaba una profunda alegría. Estas muestras de apoyo contrastaron con el ruido generado por las voces críticas y mostraron que el certamen dejó una diversidad de percepciones entre quienes participaron directamente en la competencia.




















